Traducido por Fabricio Ramos · 1.181 palabras · Lectura aprox. 6 min
Adaptarse al cambio climático ya no son políticas para el mañana, es la prioridad fundamental de cada nación en la actualidad. Así se ubica la base para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 31), la mayor cumbre de cooperación internacional frente a los efectos de la crisis climática producidos por la actividad humana.

Celebrada en la moderna ciudad de Antalya, en Turquía, del 9 al 20 de noviembre. Será la sede oficial de los encuentros, negociaciones y decisiones entre representantes de gobiernos, empresas, organizaciones de la sociedad civil y diferentes sectores para evaluar la cooperación global de años anteriores, que permitan determinar el rumbo y esfuerzos en la actualidad.
La Conferencia de las Partes (COP), se realiza anualmente desde 1995, siendo un espacio decisivo para la estrategia y acuerdos internacionales, abordando aspectos como: La reducción de gases de efecto invernadero, el financiamiento climático para países en desarrollo, y el establecer transiciones justas para diferentes Estados. Este espacio ha permitido alcanzar importantes alianzas mundiales como el Acuerdo de París de 2015, el cual involucra a 196 naciones para limitar el calentamiento global por debajo de los 2°C.
Sin embargo, muchas organizaciones critican la efectividad de las estrategias y convenios generados en la cumbre, calificandolos como idealistas antes que acciones concretas. Por esta razón, la edición de este año es particularmente sensible al estar en el escrutinio global, ya que busca evidenciar cambios reales y verdaderos compromisos de líderes mundiales. ¿Cómo es posible devolver la credibilidad a las cumbres climáticas cuando la realidad del calentamiento global ya ha golpeado a todo el planeta?
ABORDAR UNA REALIDAD DESAFIANTE

A partir de las contribuciones de Brasil, como anterior sede de la COP 30, establece tres prioridades a abordar en esta edición en Turquía. Primero, poner en funcionamiento el nuevo mecanismo de transición justa establecido en Belem. Segundo, mejorar la medición de avances en adaptación y mitigación. Tercero, ampliar las inversiones climáticas en países en desarrollo afectados por el endeudamiento.
Para el presidente de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, Khalilur Rahman, enfatiza el rol fundamental de los líderes mundiales, quienes se reunirán el 11 y 12 de noviembre, como ejemplos y guías para proteger a sus ciudadanos y no repetir las mismas promesas. Ya que a través de las políticas climáticas actuales, encaminan al planeta hacia un calentamiento de 2.8°C, muy superior a la estimación del Acuerdo de París, priorizando actividades extractivistas en mercados de consumo masivo.


La pasividad de distintos gobiernos durante años, ha generado que los efectos del cambio climático crezcan y sean más violentos. El año 2026 representa un aumento de la temperatura global, fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, subida del nivel del mar, escasez de agua dulce, pérdida de biodiversidad y ecosistemas sin precedentes. El planeta se encamina cada vez más a umbrales críticos, sin retorno para el bienestar de la humanidad.
Uno de los mayores ejemplos este año fue la catástrofe climática en la frontera de Nepal con China, ocurrida el 26 de agosto, donde un desprendimiento masivo de roca y hielo del Himalaya, cayó 1400 metros arrasando valles, ciudades y comunidades en la zona. En el desastre se estima el deceso de 1300 personas y más de 5000 personas desaparecidas, según el portal World Weather Attribution.
La evidencia científica determinó que el calentamiento a largo plazo y cambio de precipitación de nieve por lluvia desestabilizó la estructura del bloque gigante de hielo, ocasionando su desprendimiento. Otro ejemplo crítico del calentamiento a largo plazo es el Fenómeno de El Niño, el cual en este año, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), tiene una temperatura oceánica superior a 30 años, catalogando como “Super Niño”.
En Ecuador, el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (CN-ERFEN) emitió alertas para prepararse a su gran intensidad ante lluvias repentinas, inundaciones y crecientes fluviales, dejando en vulnerabilidad a gran parte de la población. Este fenómeno es ocasionado por el calentamiento de la superficie oceánica del pacifico ecuatorial. Ante esta dura realidad se cuestiona, si nada cambia, ¿qué nos espera en los siguientes años?

COMPROMISO CON EL CAMBIO
Es esencial que cada sector aborde la crisis climática desde sus capacidades, no solo depender de las decisiones e implementación del gobierno. El sector turístico produce cerca del 10.3% de la economía global, de acuerdo al Consejo Mundial de Viajes y Turismo. Posicionando a esta actividad como un pilar prioritario en la adaptabilidad climática para procesos sostenibles.
El trabajo de Responsible Travel, como agencia de viajes galardonada en sostenibilidad y turismo responsable, es un llamado a la acción, para transformar las actividades turísticas de impacto ambiental en operaciones destinadas a preservar las culturas locales, promover la biodiversidad y apoyar proyectos comunitarios que beneficien tanto a los viajeros como a los destinos que se visitan.
“Si no es turismo sostenible, entonces no es turismo” Debido a la realidad global, seguir con antiguas prácticas de turismo es imposible. Responsible Travel, como ejemplo integra diversos proyectos como prioridad de su responsabilidad social, entre algunos se encuentran:
A Mano manaba: Destinado a mejorar la vida de la población más vulnerable del norte de Manabí a través de programas de educación formal e informal
Adopta un árbol: Como compensación por su huella de viaje o incluso en honor de alguien especial. Para garantizar la supervivencia de los árboles y una verdadera recuperación medioambiental.
Chaka Sucúa: Brindar apoyo educativo integral a 20 jóvenes de escasos recursos en la educación general Básica en la Unidad Educativa Julio Padilla del cantón Sucúa.


Ante la inminente realidad del cambio climático, el Turismo Regenerativo mejora las condiciones en una recuperación constante, priorizando la vida, salud y resiliencia de las comunidades étnicas, al igual que sus territorios. No es sólo aliviar presiones ambientales, o compensar la huella de carbono, es implementar acciones para trascender el estado natural de los ecosistemas, como elementos integrales para la salud y recuperación del planeta.
Por este motivo, la ejecución de la COP 31 en Antalya representa la oportunidad ideal para poner fin a las promesas postergadas e inacción de distintos sectores. Los eventos climáticos registrados a lo largo de este año evidencia la dura realidad y grandes desafíos que enfrenta la cooperación internacional. Pérdida de vidas, daño irremediable a los ecosistemas y modos de vida, pero principalmente, las afectaciones a múltiples generaciones quienes se encuentran a la deriva en un mundo que poco a poco deja de reconocerse.
De tal manera, el Turismo Regenerativo, impulsado por diversos actores como Responsible Travel, ofrece el método práctico para aterrizar esas políticas internacionales en territorio. Trascendiendo la actividad turística en un impulso sanador, capaz de generar cambios significativos en la resiliencia de los ecosistemas y así, ser un pilar para garantizar un futuro viable para las presentes y próximas generaciones.

















